martes, 7 de febrero de 2012

Varias familias mal avenidas pugnan por disputar el liderazgo a Tomás Gómez

La próxima parada del autobús del PSOE pasa por los congresos regionales. En Madrid, los antitomasistas, que representan una minoría muy fragmentada entre antiguos acostistas, simanquistas y cepedistas, estudian presentar batalla contra Tomás Gómez, el secretario general del PSM, que ya ha anunciado que se presentará la reelección y que cuenta con una mayoría estable para revalidar su cargo.


Los movimientos no se han hecho esperar. Hoy mismo estaban previstas varias reuniones para preparar el asalto a la secretaria general del socialismo madrileño. Por un lado, los adscritos al grupo de Rafael Simancas, al que se atribuyen muchos de los movimientos desestabilizadores que ha tenido que soportar Tomás Gómez desde que José Luís Rodríguez Zapatero se fijara en el exalcalde Parla -el más votado de España- para dirigir el PSM. Entonces, el partido estaba sumido en la profunda crisis en la que lo dejó Simancas, después de que desde su propio entorno se organizara el “tamayazo” que dejo a los socialistas madrileños a las puertas del gobierno de Madrid.


Por otro lado, los seguidores de José Cepeda, que han tenido que suspender la reunión que habían convocado al observar las notables bajas sufridas en sus filas tras conocerse el escándalo de espionaje protagonizado por su líder, que dibuja un horizonte incierto para el supuesto heredero del guerrismo madrileño, y que podría pasar por un proceso penal de imprevisibles consecuencias para el otrora colaborador de Tomás Gómez. Según ha podido saber Socialismo Confidencial, José Cepeda pretendía postularse como alternativa al actual líder del PSM presentándose como "el hombre de Rubalcaba en Madrid", aunque lo cierto es que la confianza del nuevo secretario general del PSOE en él es nula en este momento. Así pudo inferirse en Sevilla, donde tras una campaña en la que no había foto de Rubalcaba en la que Cepeda no ocupara un lugar destacado, todos notaron cómo el gran ausente en la entrada triunfal de ganador del 38 Congreso en el plenario era, precisamente, el propio Cepeda. Tampoco pasó desapercibido que el “líder guerrista” quedara descabalgado de la nueva ejecutiva federal, en la que Cepeda había asegurado a todo el que quiso escucharle que había un puesto preferente para él. Al final, en pago por los servicios prestados, tuvo que conformarse con un discreto puesto en el Comité Federal, por cuya continuidad a corto plazo pocos apuestan.


Demasiadas familias -y mal avenidas- a las que sólo une, además de la desconfianza entre ellas, el rencor contra Tomás Gómez por haber acabado con aquellos reinos de taifas en los que cada una de ellas había mantenido su cuota de poder interno en la cómoda oposición al Partido Popular. Parece ser que esa fragmentación es el mayor problema con el que se encuentran tanto "las familias" como la nueva dirección federal de Ferraz, que está teniendo serias dificultades para encontrar una cabeza visible que aúne los intereses de grupos tan dispares.


De momento, esta misma mañana, el exministro de Trabajo, Valeriano Gómez, ya ha dejado claro que no será él quien asuma el riesgo de enfrentarse a Tomás Gómez en un congreso en el que el actual secretario general del PSM parte como claro favorito. Se especula de nuevo, con el nombre del alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, cuya agrupación local tiene por secretario general a uno de los hombres de la máxima confianza de Tomás Gómez, el diputado autonómico José Quintana. Y vuelve a estar en las quinielas el joven exdiputado y exconcejal , Pedro Sánchez Castejón, por el que ninguna de las familias en disputa parece querer apostar, por las escasas simpatías que despierta, especialmente entre los más jóvenes militantes del PSM, sin cuyo apoyo difícilmente podría consolidarse un liderazgo de tan corta edad.


Lissavetzky, la última esperanza

Así las cosas, la oposición a Tomás Gómez se estaría encontrando con que los posibles candidatos “de peso” no están por la labor de suicidarse, y que los de segunda división, que sobre todo buscan su minuto de gloria, ni convencen, ni aúnan posiciones.

La única alternativa, según las fuentes consultadas, podría ser que Jaime Lissavetzky aceptara encabezar la alternativa a Gómez. Sin embargo, según personas cercanas al actual portavoz del PSM en el Ayuntamiento de Madrid, este duda entre la lealtad a su amigo Alfredo Pérez Rubalcaba -el único que podría animarle a tomar una decisión al respecto-  y su convicción de que sus posibilidades de llegar a la alcaldía de Madrid pasan por mantener a Tomás Gómez al frente de la Secretaría General. Lissavetzky es consciente de que cambiar en estos momentos de líder en Madrid supone volver a poner patas arriba el partido, tirar por la borda todo lo hecho en los últimos tres años, y volver a empezar de cero un nuevo proyecto que podría dejar fuera de juego -una vez más- a los socialistas de Madrid en las próximas elecciones, precisamente cuando el PP madrileño más debilitado está. Todos dan por hecho que Lissavetzky acatará lo que le diga su amigo Rubalcaba, aunque esté convencido de que dar ese paso sería un grave error en estos momentos, y, sobre todo, altamente lesivo para su aspiración personal de llegar a ser Alcalde de Madrid.