viernes, 10 de febrero de 2012

Cambio de planes en Ferraz: a Rubalcaba no le salen los números y no apostará por ningún candidato frente a Tomás Gómez antes del 12 Congreso del PSM

El temor a que una nueva victoria de Tomás Gómez en el 12 Congreso del PSM, que se celebrará en la primera semana de marzo, sea interpretada como una derrota del flamante secretario general del PSOE, ha obligado a Ferraz a cambiar de estrategia en Madrid y plantearse lo mismo en el resto de federaciones socialistas. La dirección federal no apoyará a ningún candidato si los críticos al líder madrileño no obtienen un número de delegados suficiente para garantizar su derrota. Así actuará también si los candidatos oficialistas no tuvieran clara la victoria en otros territorios.

Consecutivas negativas recibidas en Madrid de destacados miembros del PSOE, como Valeriano Gómez -que esperaba un puesto en la ejecutiva federal que Rubalcaba no le dio-, y escasas posibilidades de los que sí estaban dispuestos a presentarse, como el  exconcejal Pedro Sánchez Castejón, el diputado autonómico Óscar Iglesias -que ayer vio como en su propia agrupación, Arganzuela, se producía un inesperado vuelco a favor de Tomás Gómez- o  la fallida -y breve- nueva apuesta, Esther Peña, que también ayer había hecho pública su intención de plantar cara a Gómez -con notable eco mediático-, pero cuya lista obtuvo un sonoro rechazo y ningún delegado. Ambas cuestiones podrían estar erosionando la imagen del nuevo secretario general sólo unos días después del 38 Congreso, lo que habría aconsejado el cambio de planes. Ferraz no apoyará a ningún candidato sin posibilidades de ganar a Gómez para no aparecer como perdedora del congreso del PSM.

La misma estrategia podría seguirse en otras federaciones. El entorno de Rubalcaba, que ayer por la mañana afirmó en un medio de comunicación que no llegó a plantearse la posibilidad de perder el cónclave de Sevilla, sabe que hay malestar en amplios sectores de las bases del partido. Por un lado, por el vuelco logrado de algunos delegados que modificaron su voto tras recibir llamadas de ilustres personalidades del partido, como Felipe González o Alfonso Guerra, lo que habría cambiado un resultado que esperaban distinto. Por otro, por el rechazo, una vez obtenida la secretaria general, a las principales enmiendas surgidas de la base, como las que reclamaban mayor democracia interna y la elección directa de los secretarios generales por sufragio universal. La nueva ejecutiva teme que ese rechazo pueda volverse ahora en su contra y que los militantes decidan apoyar candidaturas alternativas a aquellas que vengan avaladas por la dirección federal en los congresos regionales que deben celebrarse en las próximas semanas, por lo que la nueva estrategia pasaría por ofrecer una imagen de no injerencia que evite el voto de castigo.

De momento, han empezado a celebrarse las primeras asambleas en las agrupaciones locales de diversas federaciones regionales, y los resultados que se van conociendo no están siendo del todo del agrado del equipo recién instalado en los despachos de la calle Ferraz.