Una semana exactamente ha durado la paz en el PSOE tras la victoria de Alfredo Pérez Rubalcaba en el 38 Congreso del PSOE. La exigua mayoría obtenida por sólo 22 votos de diferencia no parece permitir al nuevo secretario general ejercer el control deseado sobre las federaciones regionales. La primera gran crisis ha estallado hoy mismo en Sevilla, donde el secretario provincial, José Antonio Viera -el gran defensor, junto a Gaspar Zarrías, de la candidatura de Rubalcaba en la comunidad andaluza- ha presentado su dimisión tras no conseguir imponer sus criterios y los de la dirección federal en la elaboración de las listas que concurrirán a las elecciones autonómicas del 25 de marzo.
La dimisión de Viera no ha sentado bien; son muchos los que intuyen que tras la misma se esconde una estrategia para evitar que los miembros del comité provincial de Sevilla elijan a los candidatos, ya que el vacío de poder generado por el cese voluntario del líder sevillano ¡llevaría implícita de constitución de una gestora en Sevilla. De ser así, Ferraz podría imponer su voluntad y decidir la lista que finalmente concurriría a las elecciones.
De hecho, desde la comisión de Ética y Garantía que preside Carmen Hermosín, no han tardado en asegurar que "no se da validez" a la votación del comité provincial de Sevilla. Hermosín ha asegurado que los estatutos, una vez que el secretario general dimite, dejan claro que la ejecutiva provincial se disuelve y debe ser la federal la que adopte una decisión, lo que, efectivamente, implicaría que Rubalcaba podría decidir los candidatos a su antojo sin tener que pactar con la dirección andaluza, que, recordemos, no le apoyó en el 38 Congreso.
De hecho, desde la comisión de Ética y Garantía que preside Carmen Hermosín, no han tardado en asegurar que "no se da validez" a la votación del comité provincial de Sevilla. Hermosín ha asegurado que los estatutos, una vez que el secretario general dimite, dejan claro que la ejecutiva provincial se disuelve y debe ser la federal la que adopte una decisión, lo que, efectivamente, implicaría que Rubalcaba podría decidir los candidatos a su antojo sin tener que pactar con la dirección andaluza, que, recordemos, no le apoyó en el 38 Congreso.
La situación creada en Sevilla se relaciona con el “cierre en falso” de los apoyos logrados a última hora para la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba en el congreso celebrado el pasado fin de semana. El cambio de votos de algunos delegados tras las intervenciones de importantes líderes históricos -que habrían presionado para conseguir, con éxito, el inesperado vuelco en la votación que eligió al nuevo líder federal del PSOE- se estaría encontrando ahora con el malestar de las bases del partido, que habrían recibido con disgusto un cambio que no se corresponde con la voluntad expresada en los congresillos celebrados sólo unos días antes.
Los primeros sondeos de opinión preocupan al partido
Mientras esto ocurre en Sevilla, destacados miembros del partido socialista están recibiendo con preocupación los primeros sondeos de opinión publicados tras el congreso federal, en los que el PSOE no sólo no recupera posiciones, sino que el Partido Popular -que apunta cierto desgaste, aunque mínimo tras las duras decisiones tomadas desde Moncloa- mantiene una enorme y cómoda distancia con el primer partido de la oposición, a pesar de las duras decisiones que Mariano Rajoy está tomando, que afectan, sobre todo, a la clase trabajadora. No ha habido ‘efecto Rubalcaba’, es la principal interpretación de los primeros datos demoscópicos que se están conociendo.
Algunos dirigentes relacionan esta falta de impulso tras el 38 Congreso con algunos errores tácticos que la nueva dirección estaría cometiendo. Por un lado, la escasa y tibia implicación del nuevo líder en algunos de los temas más candentes de los últimos días, como la condena a Garzón por parte del Tribunal Supremo, que ha generado una fuerte contestación social en la que se echa de menos una mayor participación de los socialistas. La respuesta de Rubalcaba fue un lacónico tweet emitido en su cuenta personal en el que decía “Respeto todas las sentencias pero algunas me entristecen. Hoy me acuerdo de la lucha que hicimos juntos contra ETA. RbCb”.
Más preocupación ha causado la lenta reacción del PSOE tras el anuncio de la salvaje reforma laboral, que se hizo esperar durante horas y obligó a los medios de comunicación a buscar la opinión de los socialistas fuera de la sede de Ferraz. Así, en el primer telediario de TVE tras el anuncio del Gobierno, las primeras impresiones del PSOE que pudieron ofrecerse fueron las del líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez. La dirección federal necesitó unas horas para reaccionar, y hasta bien entrada la tarde no llegó la respuesta oficial del PSOE en boca del diputado Jesús Caldera. A Rubalcaba no se le escuchó opinar hasta el final de la jornada.