La realidad entre lo que se cuenta y lo que está ocurriendo en el PSM es muy distinta. Cepeda, el "gurú de las redes" y "lider del guerrismo en Madrid", como él mismo se autodefine, prometió a Rubalcaba que, sumando "sus apoyos" a los descontentos con Tomás Gómez, la victoria del ex-ministro en el congresillo de Madrid sería un paseo militar. Para sorpresa del propio Cepeda y gran disgusto de Rubalcaba, esto no sólo no ha sucedido, sino que se ha afianzado el liderazgo de Tomás Gómez.
El secretario general del PSM demostró en Alcalá de Henares que, aún sin contar con el apoyo del presuntamente influyente José Cepeda, puede aglutinar alrededor de su figura una mayoría suficiente para mantenerse como cabeza visible de los socialistas madrileños. Como consecuencia de lo ocurrido, Rubalcaba ha perdido la confianza en Cepeda, que esperaba el apoyo del exvicepresidente para sustituir a Tomás Gómez.
El “cabreo” del aspirante a suceder a Zapatero es tal, que ya ha empezado a sondear posibles candidatos para enfrentarse a Gómez en el próximo congreso regional, y Cepeda no es uno de ellos. Se sabe que le ofreció el puesto al exministro de Trabajo, Valeriano Gómez, quien, sabiamente, pospuso su respuesta hasta que se hubiera celebrado el congresillo madrileño. Obviamente, y visto que Tomás Gómez, aún sin Cepeda, mantiene una mayoría suficiente, ha declinado la oferta.
Tras descartar a Cepeda, Rubalcaba andaría sondeando las posibilidades de otros miembros destacados del partido en Madrid. Entre ellos, el exdiputado Pedro Sánchez -ya descartado también, por la escasas simpatías que despierta entre los militantes de base del PSM-, y su amigo Jaime Lissavetzky (que ya fue secretario general de la entonces FSM entre 1994 y 2000) quien habría rechazado la oferta para no comprometer su carrera hacia la alcaldía de Madrid -que considera plausible tras el abandono de Ruiz Gallardón- si Rubalcaba, como cada vez parece más posible, no llega a conseguir la secretaría general del PSOE .
El último nombre que se baraja es el de Manuel Robles, el único alcalde -de Fuenlabrada- no afín a Tomás Gómez que sobrevivió a la debacle electoral del PSOE el 22 de mayo del pasado año, aunque este también se lo estaría pensando tras comprobar que el secretario general del PSM no ha salido dañado de la “traición de Cepeda” y que conserva una mayoría suficiente para no perder el control de la federación madrileña.
Todo esto ha hecho entrar “en cólera” a Rubalcaba, que considera que la derrota en Madrid, su federación de toda la vida, no sólo ha dañado enormemente su imagen, sino que ha fortalecido las posibilidades de Carme Chacón en toda España. Por su parte, José Cepeda también está muy enfadado, pues considera que Rubalcaba le ha utilizado y que, además, ha deteriorado notablemente su posición dentro del PSM, y puesto en duda la propia existencia del “cepedismo”.
Las espadas están en alto, pero no entre los seguidores de Tomás Gómez, sino entre los de Rubalcaba, más identificados como ‘antitomasistas’ que como ‘rubalcabistas’, que han visto como el apoyo al exvicepresidente ha mermado sus posibilidades de intentar un asalto a la secretaría general del PSM y, además, ha puesto al descubierto las fuerzas con las que podían contar para ello. Muchos se resisten a creer que Rubalcaba les haya utilizado para dejarlos luego sin nada.
El acto celebrado ayer en Madrid, a puerta cerrada, pretendía poner un poco de calma entre los que hasta ahora han dicho apoyarle, pues el entorno de Rubalcaba teme, con motivo, que, al contrario de los que proclaman en público, sea la lista que encabezó Lissavetzky la que pierda algún voto a favor de Carme Chacón el próximo fin de semana en Sevilla, donde el voto de los delegados es secreto.