Fumata blanca. No ha sido fácil, pero la difícil convivencia entre las diversas familias que conforman la oposición a Tomás Gómez en el PSM parece haber encontrado un punto de encuentro tras el ultimátum de Alfredo Pérez Rubalcaba para que designaran un candidato a la secretaria general del PSM. Finalmente, según “ha desvelado” el boletín de noticias oficial de Ferraz -antes conocido como “diario independiente de la mañana”- será Pilar Sánchez Acera, exdiputada regional en el Asamblea de Madrid quien enfrente su candidatura a la del actual líder madrileño, tras recibir el visto bueno de la dirección federal del PSOE, que, ante la indecisión de las familias , ha dado un impulso a la exdiputada para forzar el acuerdo.
No ha sido una negociación fácil. La candidata tenía que reunir unos requisitos que satisficieran a familias tradicionalmente enfrentadas entre sí, y entre las que reina la desconfianza mutua. Eran precisamente las enormes diferencias entre ellas las que las habían llevado a esperar que fuera Ferraz quien designara un cabeza de lista, como la mejor forma de evitar mayores enfrentamientos, y como finalmente ha sucedido.
Sánchez Acera cumple los requisitos deseados. Forma parte del círculo de confianza de Alfredo Pérez Rubalcaba y fue parte activa de la estrategia del aparato de Ferraz para presentar una candidatura alternativa a la de Tomás Gómez en la elección de delegados al 38 Congreso de Sevilla, en la que ocupó el número dos tras Jaime Lissavtzky. Además proviene de una agrupación -Alcobendas- en la que los críticos con el actual secretario regional han obtenido mayoría de delegados para el 12 Congreso del PSM, y en la actualidad no ostenta ningún cargo público, aunque mantiene estrechos lazos de colaboración con la nueva ejecutiva del PSOE.
Sánchez Acera cumple los requisitos deseados. Forma parte del círculo de confianza de Alfredo Pérez Rubalcaba y fue parte activa de la estrategia del aparato de Ferraz para presentar una candidatura alternativa a la de Tomás Gómez en la elección de delegados al 38 Congreso de Sevilla, en la que ocupó el número dos tras Jaime Lissavtzky. Además proviene de una agrupación -Alcobendas- en la que los críticos con el actual secretario regional han obtenido mayoría de delegados para el 12 Congreso del PSM, y en la actualidad no ostenta ningún cargo público, aunque mantiene estrechos lazos de colaboración con la nueva ejecutiva del PSOE.
Hasta el último minuto se barajaban varios nombres. Uno de ellos era el del diputado regional Óscar Iglesias, pero su designación, según ha podido saber Socialismo Confidencial, suponía un auténtico torpedo en la línea de flotación argumental de “los críticos”, basada en la presunta falta de integración de Gómez en las listas electorales de aquellos que no le apoyaron en las primarias de octubre de 2010. La inclusión de Iglesias, un conocido detractor del actual secretario general desde mucho antes de aquellas elecciones internas, tiraba por tierra tal argumento. Sánchez Acera no fue incluida en la lista que concurrió en las autonómicas del 22 de mayo del año pasado -como tampoco lo fueron otros diputados afines a Tomás Gómez, como Livia Castillo- aunque esa exclusión permite ahora a los promotores de la lista “alternativa” mantener ese punto de su "argumentario".
Lo que sí esperan ahora “los críticos” es que Ferraz les ayude a elaborar, contrarreloj, un “programa político”, toda vez que el manifiesto conocido inicialmente como de “los defensores de Rubalcaba” y, posteriormente, tras el toque de atención recibido, como de los “críticos con Tomás Gómez”, ha provocado más sonrisas que reflexión entre los militantes del PSM, tanto por estar plagado de lugares comunes asumibles por cualquier socialista, como por la carencia de argumentos reales que justifiquen la necesidad de un cambio en el liderazgo del partido en Madrid.
MALESTAR GENERALIZADO EN LAS FEDERACIONES REGIONALES
El malestar en el PSOE por las injerencias de la dirección federal no se circunscribe exclusivamente a Madrid. Socialismo Confidencial está recibiendo informaciones provenientes de toda España que ponen de manifiesto esta situación. Son muchos los militantes y dirigentes que no entienden bien la posición que está adoptando la nueva dirección federal encabezada por Alfredo Pérez Rubalcaba.
Por un lado, por la actitud colaboracionista con el gobierno de Mariano Rajoy, al que ha decidido apoyar en algunas cuestiones que irritan profundamente a los militantes del partido y a los electores de izquierda, como la reforma financiera. Tampoco ha gustado la decisión de evitar la presencia de destacados líderes del partido en la manifestación que el próximo domingo protestará en Madrid contra la salvaje reforma laboral acometida por el Partido Popular. Pocos parecen entender esta actitud de Ferraz, aunque algunos la relacionan con la creencia por parte de Rubalcaba de que Rajoy se mantendrá en el poder durante, al menos, dos legislaturas, por lo que estaría prefiriendo "no resultar una molestia" al Presidente del Gobierno.
Por otro, no está gustando la entrada como un "elefante en una cacharrería" de la dirección federal en los procesos congresuales que están teniendo lugar en las federaciones regionales socialistas. El espectáculo dado en Sevilla por los partidarios de Rubalcaba, con la dimisión como secretario provincial de Sevilla de su principal valedor en Andalucía, José A. Viera, y la constitución de una gestora en aquella provincia a las puertas de las elecciones autónomicas del 25 de marzo, ha sido acogido como un "auténtico suicidio" electoral del que Ferraz parece no haber medido las previsibles consecuencias. Las intervenciones en otras federaciones, como Valencia, tampoco están gustando en las bases del partido, que cada vez parecen más convencidas de que el 38 Congreso Federal se cerró en falso y que la opción Rubalcaba se ha convertido más en un problema que en una solución.
MALESTAR GENERALIZADO EN LAS FEDERACIONES REGIONALES
El malestar en el PSOE por las injerencias de la dirección federal no se circunscribe exclusivamente a Madrid. Socialismo Confidencial está recibiendo informaciones provenientes de toda España que ponen de manifiesto esta situación. Son muchos los militantes y dirigentes que no entienden bien la posición que está adoptando la nueva dirección federal encabezada por Alfredo Pérez Rubalcaba.
Por un lado, por la actitud colaboracionista con el gobierno de Mariano Rajoy, al que ha decidido apoyar en algunas cuestiones que irritan profundamente a los militantes del partido y a los electores de izquierda, como la reforma financiera. Tampoco ha gustado la decisión de evitar la presencia de destacados líderes del partido en la manifestación que el próximo domingo protestará en Madrid contra la salvaje reforma laboral acometida por el Partido Popular. Pocos parecen entender esta actitud de Ferraz, aunque algunos la relacionan con la creencia por parte de Rubalcaba de que Rajoy se mantendrá en el poder durante, al menos, dos legislaturas, por lo que estaría prefiriendo "no resultar una molestia" al Presidente del Gobierno.
Por otro, no está gustando la entrada como un "elefante en una cacharrería" de la dirección federal en los procesos congresuales que están teniendo lugar en las federaciones regionales socialistas. El espectáculo dado en Sevilla por los partidarios de Rubalcaba, con la dimisión como secretario provincial de Sevilla de su principal valedor en Andalucía, José A. Viera, y la constitución de una gestora en aquella provincia a las puertas de las elecciones autónomicas del 25 de marzo, ha sido acogido como un "auténtico suicidio" electoral del que Ferraz parece no haber medido las previsibles consecuencias. Las intervenciones en otras federaciones, como Valencia, tampoco están gustando en las bases del partido, que cada vez parecen más convencidas de que el 38 Congreso Federal se cerró en falso y que la opción Rubalcaba se ha convertido más en un problema que en una solución.