sábado, 28 de enero de 2012

El “empate mediático” de Madrid no modifica el 'statu quo' ante el 38 Congreso

Las de ayer en Madrid fueron citas que superaban el objetivo del 38 Congreso del PSOE. La de Carme Chacón con destacadas mujeres de la política, la ciencia, la empresa y la cultura -a iniciativa de estas- provocó la rápida ‘contraprogramación’ del equipo de Pérez Rubalcaba, que, necesitado de un golpe de efecto, convocó un acto -también abierto  al público- con el que atenuar el de la exministra de Defensa. Para ello buscó teloneros de lujo: uno de los dos barones (el otro es Griñán) que ha manifestado públicamente su apoyo al candidato, y el expresidente Felipe González, cuyo ascendente sobre los progresistas es un valor incontestable a día de hoy, aunque no por ello lo sea también sobre los militantes del PSOE cuando de procesos internos se trata. Buena cuenta de ello pueden dar Joaquín Almunia o José Bono, que vieron como el apoyo del expresidente no consiguió para ellos los réditos deseados, y otros candidatos se alzaban con la victoria que ellos perseguían.

Así, Madrid fue ayer sede de dos actos de muy distinto signo. El de Carme Chacón consiguió la imagen buscada de contar con el apoyo de la “sociedad civil” a su candidatura, situándose como alternativa a la derecha dentro y fuera del partido, y, además, con una proyección mediática de primer orden. También la tuvo, y para eso se había convocado, el de Alfredo Pérez Rubalcaba, si bien, en su caso, la imagen fue la  del aparato del partido conjurado desde el búnker de Ferraz para no perder el control orgánico del PSOE.

Es el mayor problema al que parece enfrentarse Rubalcaba para conseguir finalmente el apoyo de la mayoría de los delegados al 38 Congreso. Los excesivos y poco sutiles movimientos del aparato oficialista del PSOE han convertido al exministro de Interior en su candidato, el del aparato, como si lo único que hubiera que decidir en Sevilla es el control del mismo. Mientras, Carme Chacón estaría logrando transmitir una oferta que trasciende los límites de Ferraz y aparece como una alternativa que busca liderar a los progresistas de izquierda de toda España. Por eso no ha dudado en dejar claro que su proyecto no termina, sino que comienza, en la secretaría general de PSOE, como primer paso para recuperar la mayoría social en nuestro país. Muchos delegados estarían planteándose si Rubalcaba está en condiciones de proyectar esa imagen a una sociedad deseosa de ver la recuperación de la izquierda, cuando no lo está logrando dentro del propio partido.

Si el golpe de efecto en Madrid pasaba por quitar relevancia al acto de apoyo a Carmen Chacón, el resultado ha podido ser el contrario. Chacón logró situarse hoy como la alternativa con la que el PSOE acusa recibo del doloroso mensaje emitido por las urnas el 20 de noviembre del pasado año. Rubalcaba, candidato en esas elecciones -tras oscuros movimientos que negaron un proceso de primarias a las bases del partido- no puede decir lo mismo. 


Las pregunta son: ¿Están bien los socialistas esperando pacientemente a que la acción de gobierno “queme” a los populares, como ellos hicieron?, ¿o están decididos a recuperar lo perdido tomando, desde ya, la iniciativa?